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Liberación o dependencia

Por Mariano Osuna.
Para honor de nuestro emblema,
para orgullo nacional,
¡brille oh Patria!, en tu diadema
la Argentina perla austral.
(Carlos obligado)

Estos 200 años de revolución inconclusa refleja nuestros sueños de liberación frente a la dependencia, teniendo como columna vertebral las banderas de Justicia Social, Soberanía e Independencia. Repensar la historia en matriz dialéctica liberación-dependencia desde una visión historiográfica donde se le reconozca a la política su lugar central, nos permitirá deconstruir aquella visión oficial mitrista y liberal que hemos aprendido en nuestras aulas. El historiador Norberto Galasso afirma que la Historia es la Política pasada, y la Política es la historia presente.
Estos 200 años la disputa liberación o dependencia se ha materializado entre rivadianos y morenistas, unitarios y federales, conservadores y Irigoyenistas, antiperonistas y peronistas, neoliberales y proyecto nacional, popular y latinoamericano. Los primeros con una visión ligada a las potencias imperialistas y entreguistas, y los segundos con una postura nacional, transformadora, popular, plural y revolucionaria.
Cuando a través de las urnas no han podido destrozar los procesos populares y las conquistas logradas por el pueblo, lo han hecho con la sangre de nuestra patria.
Luego del plan sistemático de represión y destrucción económica, política, social, cultural y simbólica, nos impusieron un sistema económico-social que nos desemboque en pobreza y endeudamiento. A 36 años de la última dictadura cívico-militar, la más sangrienta, siniestra y masiva, nuestro mayor desafío es reconstruir la felicidad del pueblo a través de Memoria, Verdad y Justicia.
El 2 de enero de 1833 llegó la fragata de guerra británica HMS Clio, al mando del capitán John James Onslow, quien comunicó al jefe argentino que iba a reafirmar la soberanía británica y retomar posesión de las islas en nombre del rey de Inglaterra. El capitán de la goleta Sarandí, José María Pinedo, no se consideró en condiciones de resistir y optó por embarcar a sus hombres y retornar a Argentina. Al día siguiente desembarcaron las fuerzas británicas, izaron su pabellón y arriaron el que había dejado Pinedo, tomando posesión de las Malvinas. Si de fechas hablamos no podemos olvidar los años 1806, 1807 y 1845.
Este 2 de abril se cumplen 30 años de la declaración de guerra de nuestros genocidas a los ingleses por Malvinas. Quienes comandaban la destrucción literal y simbólica de nuestra patria declararon la guerra con el objetivo de encontrar en la efervescencia pública un factor de poder para continuar con el “Proceso de Reorganización Nacional”. Este hecho ocurrido en aquél otoño de 1982 no puede ser visto como un acontecimiento aislado, sino en plena conexión con el contexto socio-histórico que vivía nuestra región.
El saldo conmocionante, negativo, cruel y siniestro aún hoy encuentra secuelas y consecuencias en los sobrevivientes, en las familias, en nuestra nación, en nuestros jóvenes; pero no obstante, de sus ruinas las banderas y las consignas acalladas, perseguidas, secuestradas, y asesinadas se fortalecen a través de Memoria, Verdad y Justicia.
Hoy a 30 años de aquél hecho, debemos seguir profundizando las luchas por justicia y reconocimiento de pleno derechos para nuestros ex combatientes, para sus familias, para nuestra patria tan vapuleada. Pero también es el momento de celebrar las conquistas logradas en materia de derechos humanos y unificar las exigencias de plena soberanía para nuestras Islas Malvinas.
Las razones económicas, geopolíticas y de política interna de las invasiones inglesas nos encuentran hoy en la disyuntiva de proseguir construyendo la verdadera liberación que nos permita completar aquella revolución inconclusa comenzada en 1810.
Necesitamos a través de las políticas de Estado en relación a la exigencia de soberanía de nuestras islas, pero también construyendo una agenda militante donde alcemos la voz de nuestro pueblo, derrocar la dependencia colonialista que nos ha castigado históricamente.

Este segundo centenario es el que estamos construyendo, con el sueño de una patria liberada con inclusión social, justicia social, soberanía e independencia, y con la utopía posible de una patria grande latinoamericana.
Como dice Paulo Freire No es en la resignación en la que nos afirmamos, sino en la rebeldía frente a las injusticias.”

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